Felipe, ¿cómo comenzaste en la animación?
Desde niño tenía claro que quería animar. Dibujaba y sentía que a mis personajes “les faltaba vida”. Empecé con flipbooks y hasta con presentaciones de PowerPoint, buscando simular movimiento. A los 12 años conocí un centro de formación de Autodesk aquí en Colombia —Nazca Digital— y fue ahí donde empezó todo formalmente. Aprendí primero con 3ds Max y luego con Maya, y muy pronto empecé a presentarme en ferias y eventos.
A los 17 años ya estabas recibiendo reconocimientos importantes…
Sí. A esa edad recibí el Artist of the Month (AOM) de Autodesk. Fui el primer artista latinoamericano en obtener ese reconocimiento, y eso me cambió la vida. Me abrió muchas puertas, me dio credibilidad, me permitió soñar más grande. Hasta hoy conservo esa plaquita con cariño. Ese pequeño gesto fue un antes y un después.
¿Cómo definirías tu estilo visual actual?
Al inicio me obsesioné con el hiperrealismo, que era como el “santo grial” para muchos. Pero cuando lo logré, me pregunté: ¿y ahora qué? Ahí fue cuando volví los ojos a lo que realmente me emocionaba: la animación tradicional, el cartoon.
Hoy me enfoco en personajes expresivos, con un lenguaje visual más cercano al 2D llevado al 3D. Me fijo en detalles como los ojos ovalados en lugar de esféricos, que aunque complican el rigging, aportan alma. Mi interés no está en lo perfecto de manual, sino en probar nuevas formas, en lo que conmueve.
¿Cómo es tu proceso creativo en obras personales?
Visual. No parto de guiones ni textos. Pienso en imágenes, en sensaciones. A veces la pieza te habla, te dice lo que necesita. No soy rígido: me dejo sorprender por el proceso. A veces una idea empieza como un simple sketch y termina convirtiéndose en una pieza completa.
¿Qué significó para ti la pieza de la nutria?
Muchísimo. Llevaba años dedicado casi por completo a mi estudio, Pigmelion Animation Studio, trabajando en proyectos comerciales. Pero sentía que había perdido conexión con mi parte más genuina.
La nutria fue un experimento personal, algo que hice con amor y sin presión. Y se volvió viral: en TikTok, en Instagram, Autodesk la compartió, muchos artistas la comentaron…
Pero más allá de los likes, me ayudó a reconectarme con el niño que jugaba animando por puro gusto. Me recordó por qué empecé.
¿Qué herramientas de Autodesk utilizas y cómo las integras en tu flujo?
Soy usuario de Maya y Mudbox, y los amo profundamente.
Maya es mi herramienta principal. Con él hago todo: modelado, rigging, animación, render… Me encanta su robustez y cómo aguanta escenas pesadas sin colapsar. Tiene un abanico de herramientas que, si las exploras bien, te permiten hacerlo todo desde un solo lugar.
Mudbox, aunque menos popular hoy, sigue siendo increíble para texturizar a mano. Es como tener un Photoshop 3D. Cuando quiero controlar cada trazo, ahí recurro a él.
Por ejemplo, la nutria fue hecha completamente en Maya, incluso el esculpido, usando herramientas nuevas como Booleans y retopología automática. ¡Y funcionó de maravilla!
¿Qué papel ha jugado la Comunidad de Autodesk en tu carrera?
Un papel enorme. Esa primera vez que fui nombrado Artista del Mes con solo 17 años fue muy simbólica. Sentí que me estaban diciendo: “te vemos, tu trabajo importa”.
Eso me dio confianza, me abrió puertas, me conectó con gente y me hizo seguir.
Por eso valoro tanto espacios como la Comunidad de Autodesk, no solo sirven para mostrar tu trabajo, sino para construir comunidad, inspirarse, y sentirse acompañado en un mundo que a veces puede ser muy solitario.
¿Cómo ves a América Latina en la industria del contenido digital?
Estamos en un lugar muy interesante. En Colombia, México, Argentina, Brasil… se están produciendo series para grandes cadenas como Cartoon Network.
Siento que el 2D tiene una vena muy indie en la región, mientras que el 3D tiende a lo mainstream. Pero hay muchísimo talento.
Nuestra cercanía horaria con EE.UU. es una ventaja logística, y los costos también nos hacen competitivos. Pero ojo: también hay que cuidar que eso no lleve a explotación laboral. A veces jóvenes con muchas ganas aceptan condiciones injustas. Necesitamos crear una industria justa, donde el talento no se desgaste, sino que florezca y se le de apoyo de forma justa.
¿Qué le dirías a alguien que está creando su primera obra original?
Que se quite de encima la idea de que hay un software “perfecto”. No lo hay.
Explora. Equivócate. Encuentra el flujo que se parezca a ti.
Y sobre todo: ten paciencia contigo. Esto es como aprender guitarra. No vas a tocar un concierto el primer día. Pero si vuelves al instrumento cada día, ahí es donde ocurre la magia.
Y por favor: recuerda por qué empezaste. Si fue por amor al cine, al anime, a los videojuegos, a los personajes… no pierdas esa llama.
¿Un mensaje final para la comunidad de Autodesk?
Gracias por vernos, por abrir espacios, por darnos voz.
Ese reconocimiento a los 17 años me marcó. No se imaginan el impacto que puede tener algo así en la vida de un joven artista.
Y a quienes crean: no se desconecten de ese niño o niña que empezó todo esto. Ahí vive la parte más poderosa de nuestro arte.
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